seguro

SANTA BÁRBARA, NO SOLO CUANDO TRUENA

El sector agrario está instalado en una cada vez mayor anormalidad climática, que le obliga a utilizar el seguro agrario como una herramienta imprescindible en su actividad. O así debería ser al menos, ya que todavía hay no pocos productores y algunos sectores, que deciden no asegurar sus cosechas. Una vez se produce el daño, ya es tarde para acordarse de Santa Bárbara. A pesar de ello, España es el país con mayor nivel de contratación, rondando el 50%, mientras que en el resto no se supera el 20-30%

Dado nuestro perfil climatológico, uno de los seguros más atractivos para el agricultor es el de sequía, una cobertura que, además de en España, solo se es accesible en Francia e Italia, pero para menos producciones que en nuestro país.  Este año, la sequía está pegando duro, aunque quizás no tanto como en 2012 y en 2017, donde se batieron récords de siniestralidad. En 2019 la siniestralidad se estima será de más de un millón de hectáreas en cereales y leguminosas, lo que supone la mitad de la superficie sembrada, con una indemnización estimada que ronda los 100 millones de euros para estos cultivos. Las heladas y las inundaciones son otros de los riesgos característicos que más arraigo tienen en el seguro agrario.

España es el país europeo con un modelo de aseguramiento agrario más avanzado, solo superado por los de Canadá y Estados Unidos. Y lo es no solo por la gran variedad de riesgos que cubre, sino también por el volumen de las producciones aseguradas. Hay otras diferencias con estos otros sistemas. Por ejemplo, en Estados Unidos las entidades aseguradoras perciben ayudas para cubrir los gastos de gestión. Esta situación no se produce en el modelo español, donde deben ser integrados en los costes de las pólizas, de manera similar al de otras líneas de seguros no subvencionadas.

Hay que recordar que en España los seguros agrarios se gestionan a través de dos organizaciones. En primer lugar Agroseguro, un pool privado de coaseguro que integra a más de veinte entidades aseguradoras.  El segundo actor es la Entidad Nacional de Seguros Agrarios (ENESA), que subvenciona las pólizas contratadas por los agricultores y ganaderos, algo que no sucede en muchos otros países, donde no existe esta ayuda o es mucho menor. De hecho, otros países europeos se acogieron a la norma establecida en el marco de la Política Agraria Común de 2014, lo que solo les permite compensar hasta un máximo del 70% del valor asegurado. Es el caso de Hungría, Italia o Francia. Es un límite que no se produce en nuestro país, al ser una política desarrollada con fondos nacionales, donde las subvenciones proceden, tanto del Estado a través de ENESA, como en menor proporción, de las propias comunidades autónomas.

Dicha subvención ronda de media el 40% del coste de la póliza, pero depende del riesgo contratado. En nuestro caso, ENESA aporta los fondos de las subvenciones a Agroseguro, que minora el coste de las pólizas por ese mismo valor, lo que hace que el profesional agrario pague menos y no esté pendiente del reembolso de la ayuda, a toro pasado.

Hay que reconocer el gran valor de nuestro modelo asegurador, pero también hay que gestionarlo escrupulosamente, ya que la existencia de dos principales gestores obligados a mantener una singular alianza, puede generar dudas que es necesario desmantelar desde la transparencia y con un escrupuloso cumplimiento de la normativa vigente para la gestión de fondos públicos.

s contratadas por los agricultores y ganaderos, algo que no sucede en muchos otros países, donde no existe esta ayuda o es mucho menor. De hecho, otros países europeos se acogieron a la norma establecida en el marco de la Política Agraria Común de 2014, lo que solo les permite compensar hasta un máximo del 70% del valor asegurado. Es el caso de Hungría, Italia o Francia. Es un límite que no se produce en nuestro país, al ser una política desarrollada con fondos nacionales, donde las subvenciones proceden, tanto del Estado a través de ENESA, como en menor proporción, de las propias comunidades autónomas.

Dicha subvención ronda de media el 40% del coste de la póliza, pero depende del riesgo contratado. En nuestro caso, ENESA aporta los fondos de las subvenciones a Agroseguro, que minora el coste de las pólizas por ese mismo valor, lo que hace que el profesional agrario pague menos y no esté pendiente del reembolso de la ayuda, a toro pasado.

Hay que reconocer el gran valor de nuestro modelo asegurador, pero también hay que gestionarlo escrupulosamente, ya que la existencia de dos principales gestores obligados a mantener una singular alianza, puede generar dudas que es necesario desmantelar desde la transparencia y con un escrupuloso cumplimiento de la normativa vigente para la gestión de fondos públicos.

About Juan Quintana Cavanillas

Juan Quintana Cavanillas
Director y presentador del programa ‘La Trilla’ en Capital Radio, todos los sábados de 08.00 a 09.00 horas. Columnista desde hace más de 10 años en el Grupo Vocento. Director de comunicación y Asuntos Públicos en la farmacéutica Grünenthal.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies