arroz dorado greenpeace

PUNTO DE INFLEXIÓN PARA GREENPEACE

Poner de acuerdo a una cantidad importante de investigadores de prestigio, no es tarea fácil. Pero no el que compartan un planteamiento científico,  sino el que lo ratifiquen por escrito. Hasta la fecha un hecho así nunca se había producido, por dos motivos; o bien por tratarse de un posicionamiento tan de Perogrullo que no tiene sentido corroborarlo, y de estos hay miles; o porque es un tema tan controvertido que hay escasa unanimidad y prefieren mantener el debate en el ámbito de la discusión científica.

En este caso han sido nada menos que 1.300 científicos de todo el mundo, entre los que se encuentran110 premios Nobel, los que han firmado una carta en defensa de los cultivos transgénicos, algo verdaderamente inédito. Pero la trascendencia de este escrito va mucho más allá, ya que es una crítica dura y frontal a una potente organización ecologista como Greenpeace. Y esto es lo verdaderamente destacable, porque la ciencia no tiene por costumbre entrar en debates sociales, algo que dejan para otras organizaciones. Lo que debe hacer pensar al ciudadano es hasta qué extremo es trascendente el impacto negativo que está generando el veto a esta tecnología para que tanto científicos de nivel hayan decidido dar este paso.

En este caso, los investigadores insisten en el caso del arroz dorado,  una variedad de arroz transgénico que fue desarrollada en 1999 para contener vitamina A, un nutriente que no tiene el arroz convencional. Su objetivo es paliar la carencia de esta vitamina que, según la Organización Mundial de la Salud, sufren unos 250 millones de niños. La consecuencia directa es que entre 250.000 y 500.000 quedan ciegos, y la mitad de ellos fallece. Por cierto, un avance tecnológico que fue cedido gratuitamente por los investigadores a cambio de que estuviera libre de royalties.

Por el momento Greenpeace se mantiene en sus trece y es posible que no salga de su trinchera, pero espero que este movimiento de la ciencia haga reflexionar a sus dirigentes sobre las consecuencias reales que está teniendo una actitud contraria y cien por cien hostil hacia estos cultivos. Tras este enroque realmente se esconde una oposición frontal al modelo multinacional, tal como una y otra vez dejan caer en conversaciones no públicas. La enmienda a la totalidad por parte de esta organización no tiene ningún sentido, ya que cada modificación genética, cada evento que sale al mercado, es necesario analizarlo de forma independiente.

En todo caso no hay que discutir la modificación genética en sí misma, que es algo que no supone ningún riesgo para nada ni nadie, ni modifica un ápice la bioquímica del organismo modificado. Lo que debería discutir Greenpeace es lo que genera esa modificación, que es lo que puede o no puede tener un impacto en la naturaleza o en la salud. Todo esto teniendo en cuenta que este análisis de seguridad medioambiental y para la salud ya lo hacen a conciencia los organismos científicos acreditados para ello, que son públicos, independientes y en cuyos paneles de análisis participan los mejores investigadores en cada campo. Un trabajo que sin  ninguna duda, ni por conocimiento ni por imparcialidad, puede realizar Greenpeace ni ninguna otra organización.

No pongo en duda que cuando Greenpeace ha frenado el desarrollo del arroz dorado y de otras mejoras biotecnológicas, no ha sido consciente de esta trágica consecuencia que ahora recuerdan los científicos. Sin embargo, ahora sí lo saben, y si de verdad defienden los valores de nuestra sociedad, de la lucha por la vida y de vivirla de forma digna, ya no tienen excusa para hacer una revisión de conciencia y cambiar una actitud que, aunque a muchos guste, ha tenido unas consecuencias dramáticas. Y no me refiero a que apoyen los transgénicos, ya que son muy libres de creer o no en ellos, sino de no utilizarlos para intentar ganar otras batallas que poco o nada tienen que ver con el medioambiente.

Por otro lado, también me vienen a la cabeza no pocas críticas sobre cómo la industria ha  gestionado el desarrollo de esta tecnología. Desde la convicción que les daba el conocimiento científico y el escrupuloso cumplimiento de una norma tremendamente restrictiva, se han mantenido en una atalaya y no han querido o no han sabido trasladar a la sociedad su enorme valor. Si hubieran avanzado más en mejoras tecnológicas como el arroz dorado, con gran valor para el ciudadano, y no solo en mejoras agronómicas, difíciles de entender por el resto de la sociedad, su acogida habría sido mucho mayor. Además la probable menor rentabilidad de estos avances, habría sido compensada con creces con el levantamiento de barreras ideológicas, que les han supuesto pérdidas económicas billonarias.

About Juan Quintana Cavanillas

Juan Quintana Cavanillas
Director y presentador del programa ‘La Trilla’ en Capital Radio, todos los sábados de 08.00 a 09.00 horas. Columnista desde hace más de 10 años en el Grupo Vocento. Director de comunicación y Asuntos Públicos en la farmacéutica Grünenthal.

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