EFSA Unión Europea

POSICIONES TOTALITARIAS PARA LA INVESTIGACIÓN

El director de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), Bernhard Url,  compareció hace unos días ante la Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo. Tuvo que defender la independencia de esta institución científica ante los reiterados ataques sobre su imparcialidad, criticada por los supuestos vínculos con la industria.

Lo primero es entender qué es la EFSA, qué aporta a la salud de los ciudadanos europeos, y cómo opera. Aunque poco conocida por los consumidores, es la pieza clave que garantiza nuestra seguridad alimentaria. Fue creada por la Unión Europea (UE) en 2002 a raíz de una serie de crisis alimentarias en el espacio europeo, con el objeto de proveer asesoramiento científico para medir los riesgos para las personas, el medio ambiente y el bienestar animal, generados en la cadena alimentaria. Opera de forma independiente de la Comisión, Consejo, Parlamento Europeo y de los Estados Miembros. Sobre todo, proporciona a las instituciones europeas opiniones científicas sobre diferentes temas de riesgo en los que tienen que legislar, además de ser responsable de comunicarlas a la sociedad. En definitiva, es la máxima autoridad europea de carácter científico.

Se trató de una comparecencia bastante kafkiana, no por el hecho de dar explicaciones ni por las formas, que fueron las habituales, sino por el fondo de los argumentos esgrimidos por el activo, polémico e influyente eurodiputado verde José Bové. Lideró la petición de que EFSA realice sus propios estudios de evaluación científica, en vez de basar sus opiniones en los estudios científicos que elabora la industria. Resaltó que este método de trabajo deja en manos de la industria la investigación y les hace ser dependientes de ella y, por lo tanto, parciales. A bote pronto podría tener sentido. Sin embargo, si se conocen los entresijos, aunque sea de forma superficial, esta afirmación resulta demagógica y totalitaria. Me explico.

Para que una industria del sector alimentario, químico, veterinario, etc. presente un producto a evaluación de la EFSA, lo que es preceptivo si quiere comercializarlo, tiene que haber dedicado infinidad de recursos a la investigación de base, a ensayos en laboratorio, en campo, con animales, etc. No solo sobre ese producto, sino en otros muchos que por el camino han sido eliminados.  Por ejemplo, una sola molécula de medicamento animal o fitosanitaria, cuesta  a la empresa que la quiere comercializar, más de 100 millones de euros de inversión y alrededor de diez años de trabajo.

Imagínense que tomara carta de naturaleza lo que plantea Bové y los que le apoyan, que por cierto, conocen muy bien esta realidad. Supondría que este organismo científico, que pagamos entre todos los europeos, tendría que gastar ese tiempo y recursos por cada expediente que se le planteara, es decir, multiplicarlo por muchos cientos, que son los expedientes que gestionan cada año. La consecuencia sería doble, el inasumible agujero económico para la UE y la ralentización y centralización de toda esta investigación europea. En definitiva la deriva hacia un modelo totalitario en el campo de la investigación, totalmente ineficiente y, por tanto, un lastre para el desarrollo económico y social de nuestro espacio económico, que nos relegaría rápidamente a posiciones bajas en el ranking mundial de la innovación.

En todo caso, las reglas son claras, los protocolos marcados por la EFSA son comunes para todos, y cualquier industria tiene que seguirlos de forma estricta. La EFSA revisa el rigor de los procesos aplicados, los fundamentos, los resultados y las conclusiones obtenidas. Por otro lado los diferentes paneles científicos están formados por especialistas punteros en cada uno de los campos de trabajo. Para cada opinión, un panel multidisciplinar realiza los trabajos de revisión científica con estrictos protocolos. Los científicos de la EFSA acceden a esa posición mediante procesos públicos, son rotativos por periodos de tiempo prefijados, sus curricula son públicos, así como la declaración de incompatibilidades, que cualquier ciudadano europeo puede consultar en su web.

En definitiva, un modelo de alto nivel científico, eficiente, transparente y saneado. Hasta la fecha, la EFSA no ha tenido que retirar ninguna de sus opiniones científicas. Por algo será.

About Juan Quintana Cavanillas

Juan Quintana Cavanillas
Director y presentador del programa ‘La Trilla’ en Capital Radio, todos los sábados de 08.00 a 09.00 horas. Columnista desde hace más de 10 años en el Grupo Vocento. Director de comunicación y Asuntos Públicos en la farmacéutica Grünenthal.

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