Precios alimentos

LA DUDOSA ESTRATEGIA DE GRAVAR LOS ALIMENTOS

En estas últimas semanas los temas impositivos a alimentos y bebidas han estado en el centro de la actualidad del sector. En Consejo de Ministros se ha dado el visto bueno a dos procesos regulatorios que no han gustado nada al sector: el impuesto al alcohol y el de bebidas azucaradas. En ambos casos, la salud es el argumento justificativo que permite a los legisladores una medida tan poco popular como subir los impuestos. En este caso, al ser a la industria, genera menos tensión social, a pesar de que al final, el consumidor es quien termina asumiendo buena parte de estas cargas.

Sobre el impacto que pueda tener en la salud, hay dudas más que razonables sobre su éxito. En lo que no queda ninguna duda es en el fin recaudatorio de las mismas. Esto responde a las exigencias de Bruselas de reducir el déficit público, sobre lo que ha sido bastante flexible con España, en particular durante el largo periodo de gobierno en funciones. Ahora, ya no hay excusas, y Rajoy lo sabe. De hecho, no son estas las medidas que más van a contribuir al saneamiento de las arcas públicas. Los impuestos directos a la empresa o la subida de los impuestos al consumo, van a ser las grandes locomotoras. La primera de ellas, ya en marcha, y la segunda todavía pendiente de articulación. En todo caso, hay que recordar que en esta legislatura el gobierno no tiene mayoría absoluta y las decisiones requieren de acuerdos políticos y de apoyos parlamentarios que todavía están por definir.

Sobre el objetivo de reducir el consumo de azúcar para supuestamente mejorar la salud de las personas, la fuerte presión que han ejercido los informes de la Organización Mundial de la Salud y de otros organismos públicos y privados, ha facilitado esta decisión. A ello se ha opuesto frontalmente el sector de las bebidas refrescantes, el sector azucarero y la industria alimentaria en general; por el momento, con poco éxito. Lo curioso, es que el objetivo recaudatorio se basa en su previsible fracaso de la disminución de su consumo. La explicación es bastante clara; si la medida consigue frenar el consumo de alcohol o bebidas refrescantes, el incremento que supondría el nuevo gravamen fiscal se vería minorado con una menor recaudación por la caída de las ventas. Además, el sentido común te dice que, por ejemplo un joven, habituado a beber una u otra bebida refrescante, no va a dejar de hacerlo porque suban algo su precio. Por tanto, se prevé un limitado éxito recaudatorio, todavía menor en términos de salud.

Si verdaderamente respondiera a una preocupación por la salud de los españoles, sería el Ministerio de Sanidad quien tendría que haber liderado este proyecto y haber sido su cara visible, no la siempre fría y calculadora Hacienda.

Pero al margen del objetivo fiscal del gobierno, también es cierto que la industria en general ha tardado mucho en encontrar soluciones eficaces que favorezcan el consumo moderado de azúcar y otros alimentos de los que no se debe abusar. Ahora acaba de anunciar la multinacional Nestlé que ha descubierto una nueva forma de mantener el dulzor en sus chocolates, reduciendo en un 40% el consumo de azúcar sin añadir otros sustitutivos. Quizás este y otros avances similares puedan ayudar a eliminar el estigma que recae sobre el azúcar, favorecer el arraigo del consumo moderado y permitir al ciudadano disfrutar de lo que le gusta, sin menoscabar su salud.

También, todo el sector de la cadena de valor de los alimentos, que no olvidemos genera el 20% del PIB de nuestros país, ha manifestado que el incremento de los impuestos al consumo en productos básicos como los alimentarios, lejos de engrosar las arcas públicas van a generar una ralentización del consumo, lo que provocará el efecto opuesto. Este ha sido justo unos de los argumentos que mantuvo el gobierno actual en el centro de la crisis. Lo que sucede es que ahora la salud económica de las familias se va recuperando, y confían que en esta situación no se genere una excesiva reducción del consumo.

About Juan Quintana Cavanillas

Juan Quintana Cavanillas
Director y presentador del programa ‘La Trilla’ en Capital Radio, todos los sábados de 08.00 a 09.00 horas. Columnista desde hace más de 10 años en el Grupo Vocento. Director de comunicación y Asuntos Públicos en la farmacéutica Grünenthal.

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