Cambio climático desperdicio alimentos

EL DESPERDICIO ALIMENTARIO TAMBIÉN AUMENTA EL EFECTO INVERNADERO

El debate sobre el desperdicio alimentario sigue abierto en muchos frentes y no parece claro que las autoridades públicas planteen soluciones eficaces; si bien es cierto que está en las agendas y programas de partidos y altos cargos de las diferentes administraciones europeas, nacionales y regionales. Al menos así opina el Tribunal de Cuentas Europeo que valora que la Comisión Europea está siendo ineficaz en su estrategia de reducir el desperdicio alimentario, a pesar de que dentro del programa Horizonte 2020 tiene el objetivo de reducirlo un 30% para 2025. Este organismo estima en 88 millones de toneladas la cantidad de alimentos en buen estado que cada año se tiran en la Unión Europea (UE), un valor que se eleva a los 100 millones de toneladas en datos de la Comisión. En valor económico, Naciones Unidas calcula que a nivel mundial la cifra asciende a 1.700.000 millones de dólares, un tercio del volumen de alimentos comercializado.

Se trata de un asunto que tradicionalmente se mueve entre lo económico y lo social; aunque es este último factor el que más cala entre ciudadanos y políticos. Realmente, el coste económico del desperdicio, aun siendo una cifra enorme, no es tan relevante como parece; por ejemplo, en España tuvimos un déficit público en 2015 próximo a los 100.000 millones de euros.

La parte social ha cogido fuerza a raíz de la crisis económica, durante la cual, ciudadanos de nuestro propio entorno padecieron situaciones de dificultad alimentaria, acompañadas de dramáticas y mediáticas imágenes de personas de clase media yendo a comedores sociales o rebuscando en cubos de basura. Hasta ese momento, la todavía más trágica realidad de poblaciones enteras pasando hambre en países en vías de desarrollo, nos tocaba muy de lejos y no había despertado demasiadas reacciones en este ámbito.

En todo caso, la reducción del desperdicio alimentario en países desarrollados, no va a influir en el problema del hambre en el mundo, y mínimamente en el déficit alimentario de una muy pequeña parte de las sociedades desarrolladas.

En este análisis multifactorial, se nos olvida una tercera variable medioambiental, por el momento poco analizada o, al menos, circunscrita al ámbito científico. Se trata del impacto del desperdicio alimentario en el cambio climático, un trabajo complejo, ya que afecta a toda la cadena alimentaria, desde la producción en campo, a la gestión de residuos. 26 socios de países de todo el mundo, incluida China, se han unido en un macro proyecto de investigación para arrojar luz. Por el momento no hay conclusiones, pero la mera puesta en marcha de esta compleja iniciativa ya nos muestra la magnitud del problema.

About Juan Quintana Cavanillas

Juan Quintana Cavanillas
Director y presentador del programa ‘La Trilla’ en Capital Radio, todos los sábados de 08.00 a 09.00 horas. Columnista desde hace más de 10 años en el Grupo Vocento. Director de comunicación y Asuntos Públicos en la farmacéutica Grünenthal.

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