Desperdicios alimentarios

DESPERDICIO ALIMENTARIO: SOLUCIÓN SOCIAL PARA UN PROBLEMA SOCIAL

El desperdicio alimentario es un problema complejo. Y lo es por sus implicaciones económicas, medioambientales y sociales. En general, más allá de la idea instintiva del poco sentido que tiene tirar algo que no se ha utilizado, en este caso, que no se ha comido o bebido, las connotaciones no son tan intuitivas, tal como podría parecer. Por ejemplo, ¿a quién no le han dicho de niño o ha dicho a sus hijos alguna vez, no tires la comida que hay mucho niños que se mueren de hambre?, y ¿quién no pensó que de qué le servía a un niño que pasaba hombre el que tu te comieras este plato de comida que detestabas? Desde una perspectiva social, el mero hecho de tirar alimentos, cuando una buena parte de la población mundial pasa hambre, genera un importante contrasentido social; si bien es cierto que no es fácil vincular el desperdicio de las sociedades desarrolladas con las hambrunas de los países en vías de desarrollo.

Con un enfoque economicista, se invierten importantes recursos económicos en la fabricación y manipulación de alimentos, que luego no son consumidos. Para los fabricantes no debe suponer un gran problema, porque en todo caso los venden; pero sí, aunque en distinta medida, para los comerciantes, para los consumidores, para la restauración, etc. También hay que recordar que la gestión de los residuos orgánicos es un coste que asume la sociedad que repercute en el ciudadano.

Medioambientalmente,  el desperdicio alimentario es un residuo que, como cualquier otro, debe ser gestionado de acuerdo al principio de las tres erres: reducir, reutilizar y reciclar. En este sentido también se produce otra paradoja. No son pocos los que abogan con razones medioambientales, por la reducción de los envases en la alimentación. Sin embargo, el envase es una de las principales herramientas que reducen el desperdicio alimentario y, por tanto, la generación de un importante residuo.

Hay que recordar que el envase es uno de los grandes valores a la hora de reducir el desperdicio, al extender la vida útil del alimento, evitar pérdidas, ajustar dosis, mejorar su conservación, informar al consumidor, e incluso, mejorar sus propiedades con los llamados envases inteligentes. Para la reducción, es esencial seguir avanzando en la mejora tecnológica del embalaje y envasado, en la correcta interpretación de las fechas de caducidad y consumo preferente, en optimizar las decisiones de compra, tanto en consumo doméstico, restauración, etc.

Para reutilizarlo, aunque en este caso quizás la expresión más precisa sería, redistribuirlo, la donación a bancos de alimentos, las ofertas de productos próximos a caducidad o con sobrepaso de fecha de consumo preferente, son alternativas que pueden dar salida a parte de estos residuos. Para el reciclado, basta con recordar que más del 40% de la bolsa de basura de una familia corresponde a la fracción orgánica.

Aunque el desperdicio alimentario es un problema que afecta a toda la cadena, se estima que en Europa el 39% se genera en los procesos de fabricación; es decir, en el sector agroalimentario, entendiendo este como producción y transformación. Sin embargo, aun siendo un dato elevado, queda muy relativizado por la inevitabilidad del mismo, tal como reconocen los principales organismos nacionales e internacionales. En general, en el sector primario proviene de restos de cosechas, producción excesiva de alimentos de origen animal, partidas no vendidas, etc. En la industria alimentaria son pérdidas asociadas al procesamiento y proceso de producción, junto con los recursos que han perdido valor alimentario.

Igual que ha sucedido con otros aspectos clave para nuestra sociedad como es el reciclaje, la educación y concienciación son clave del éxito; por supuesto, acompañadas de la tecnología y de una gestión eficiente. Los problemas de marcado carácter social no pueden basar su solución en una respuesta técnica, sino que necesitan una respuesta social, siendo la tecnología la herramienta que lo facilita. El caso del desperdicio alimentario, al igual que el reciclaje o el abandono de basuras, se incluyen en este grupo y, por tanto, requieren concienzudas estrategias educativas, informativas y de sensibilización.

About Juan Quintana Cavanillas

Juan Quintana Cavanillas
Director y presentador del programa ‘La Trilla’ en Capital Radio, todos los sábados de 08.00 a 09.00 horas. Columnista desde hace más de 10 años en el Grupo Vocento. Director de comunicación y Asuntos Públicos en la farmacéutica Grünenthal.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies