glifosato

CONTRADICCIONES CIENTÍFICAS: EL GLIFOSATO

El glifosato es una molécula herbicida que acaba de alcanzar su mayor pero no mejor popularidad. Todo ello tras décadas de mercado y de estar cómodamente integrada en la vida de nuestro sector agrario, así como en la gestión de parques, jardines y otras zonas de influencia urbana. En torno a los herbicidas que incorporan este principio activo se han creado una serie de leyendas que sorprende ver como son asumidas con fe ciega por muchos líderes de opinión.

En primer lugar, todos los herbicidas, contengan o no glifosato, son perjudícales para la salud humana si se producen altas exposiciones, como cualquier producto químico de síntesis. Lo mismo sucede con los insecticidas domésticos, desinfectantes, productos de limpieza, etc. El problema, no es su toxicidad sino su mal uso. Pero además, en concreto el glifosato es una de las moléculas menos agresivas, debido a su alta velocidad de degradación.

Por otro lado, el glifosato hace mucho tiempo que está libre de patente, por lo que hay decenas de empresas en el mundo que lo incorporan a sus formulaciones sin tener que pagar royalties a nadie. No responde a ningún oscuro monopolio.

Uno de los errores más extendidos es que esclaviza a los agricultores, al haberse extendido la maliciosa idea de que están obligados a usarlo, todavía no sé por qué extraño motivo. Quizás sea porque hay quien piensa que quien usa semilla transgénica resistente a herbicidas, se encuentra en la obligación de aplicarlo, dado que mata la mala hierba pero no el cultivo. Esta afirmación técnica sí es cierta, como también lo es que gracias a ello se evitan tratamientos preventivos, lo que a la postre, les sale más económico. Y este es el único motivo por el que este tipo de agricultores adquieren este herbicida y no otros muchos que también están en el mercado y que también pueden adquirir. De hecho, el uso de este herbicida es generalizado, tanto en cultivos transgénicos como no transgénicos. En todo caso, aclarar que en la Unión Europea (UE) no hay autorizado ningún cultivo transgénico resistente a herbicidas, por lo que esa supuesta dependencia es del todo imposible en el viejo continente.

El problema real del glifosato se reduce a dos asuntos. Por un lado el monocultivo, que en determinadas zonas del mundo está muy extendido y conlleva un uso continuado de herbicidas, insecticidas, fungicidas, fertilizantes, etc; pero también una pérdida de suelo, un desequilibrio en su estructura, en su  fertilidad, etc.  En este caso, el asunto no se soluciona suprimiendo el glifosato ni el resto de los factores de producción, sino implementando adecuadas políticas que frenen el verdadero el abuso del monocultivo.

La segunda cuestión que le ha puesto en el punto de mira, es precisamente la propia ciencia, o más bien, las discrepancias de la ciencia. Está claro que los organismos científicos de la UE han dictaminado una y otra vez, la última hace escasos días, que el glifosato bien utilizado no es perjudicial para la salud humana ni para el medio ambiente. Pero también es cierto que la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió un informe afirmando que podía ser cancerígeno. ¿De quién nos fiamos? Yo lo tengo claro, de las autoridades competentes que durante décadas han demostrado su eficacia a la hora de proteger nuestra salud, en nuestro caso, la Autoridad Europa de Seguridad Alimentaria (EFSA).

Sin  embargo, no es el ciudadano quien debe tomar la decisión de apostar por una u otra autoridad. La ciencia no es exacta, aunque sea lo menos inexacto que tenemos, y por ello los avances se producen a partir del debate y la discusión científica. Sin embargo, en muchas ocasiones sería imprescindible que no se produjeran estas contradicciones y  que se obtuvieran conclusiones consensuadas. No se puede bombardear al ciudadano con informes contradictorios que no tiene por qué saber ni querer interpretar. Al final, el ciudadano siempre apuesta por el organismo más conocido, aunque no sea el competente, y asume la posición más precavida. En este caso, la OMS gana a la EFSA, y por ello, aunque no esté justificado, esta molécula tiene un futuro muy oscuro.

About Juan Quintana Cavanillas

Juan Quintana Cavanillas
Director y presentador del programa ‘La Trilla’ en Capital Radio, todos los sábados de 08.00 a 09.00 horas. Columnista desde hace más de 10 años en el Grupo Vocento. Director de comunicación y Asuntos Públicos en la farmacéutica Grünenthal.

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