sector conejo

CAPITAL EXTRANJERO EN EL SECTOR DEL CONEJO

Cada vez es más frecuente ver como el capital extranjero entra en las empresas españolas. Lo vemos en buena parte de los sectores productivos, incluso en algunos dedicados al ocio, como el fútbol, donde cada vez más clubes pasan a manos de empresarios chinos, árabes, rusos, etc. El sector agroalimentario no se queda atrás y no pocos subsectores como el vino, aceite, azúcar, cárnicos, etc. empiezan a depender de los tentáculos del capital extranjero. La realidad es que importantes fondos de inversión han puesto sus ojos en el sector agroalimentario a nivel mundial. Sobre todo capital chino y de países árabes encabezan el ranking.

Lo curioso es que aunque en España percibamos este fenómeno de forma cada vez más clara, la realidad es que se mueve mucho menos que en otros grandes países productores. Hay dos motivos para ello, tal como han apuntado algunas importantes firmas de gestión de inversiones, como Gesiuris. Una de ellas, bien conocida, es la pequeña dimensión de las empresas alimentarias españolas, por grandes que nos parezcan, que por escaso tamaño dejan de ser objetivo prioritario para los grandes capitales. El inversor está ávido de captar importantes cuotas de mercado que les permitan operar de forma eficiente, tener influencia y, por tanto, catalizar otras estrategias colaterales. En segundo lugar, el carácter eminentemente familiar de buena parte de nuestro tejido agroindustrial, hace que las operaciones de estos fondos sean mucho más complejas.

Donde desde luego no han puesto el ojo es en el sector cunícola, el del conejo, donde la escasa dimensión de las explotaciones y la deficiente organización les ha llevado a salir a la calle en los últimos días. Sus reclamaciones no han cambiado mucho en los últimos años, aunque esta vez, la continuidad de sus problemas, que se han mantenido durante ya casi 30 meses, les ha llevado a dar este paso. La queja del sector apunta a los mataderos, al sector industrial. También reclaman una mayor imparcialidad de la interprofesional y piden a las autoridades públicas que actúen para clarificar la cadena de valor. Los costes de producción en España nos son excesivos, si se compara con otros países de nuestro entorno. En esta situación, se vislumbran tres alternativas, que deberían coexistir: concentración de oferta que permita mejorar la posición negociadora con la industria, aumento del consumo y una adecuada gestión de la Agencia de Información y Control Alimentario, que de luz a la cadena de valor y detecte las irregularidades, si estas existen. Este último es posible, lo segundo difícil, dado el poco éxito de las campañas desarrolladas hasta la fecha, y lo primero, muy complicado.

Para terminar, la noticia graciosa de la semana viene de Estados Unidos, donde Arnold Schawrzenegger y James Cameron han puesto en marcha una campaña para recomendar a los chinos que consuman menos carne. Es una noticia chusca por muchos motivos. En primer lugar porque es más que cuestionable que una campaña promovida por estos dos personajes siquiera llegue a los ciudadanos chinos; e igual o más difícil que en caso de llegar, tenga el más mínimo impacto en sus decisiones de consumo. Me temo que no son grandes influencers de la sociedad china; posiblemente, ni siquiera en la comunidad china de su propio país. Pero lo más paradójico, lo más estrambótico, es que con casi total seguridad, el culturista, actor y político, no llegó a tener su musculatura solo a base de gimnasio. Las dietas con un alto nivel de proteínas son habituales en las personas que se dedican, como ocio o como negocio, a cultivar su cuerpo hasta estos extremos, y no creo que se cebara con proteína de soja. Vamos, que ha sido un compulsivo consumidor de carne.

Tampoco nos sorprende esta paradoja, porque este actor, después de haber aniquilado en la pantalla a media humanidad, con no poca violencia, abogaba con mucha vehemencia por la supresión de las granjas de patos y ocas para foi, con el objetivo de paliar el sufrimiento animal. Muy lícito, pero sin duda, muy contradictorio. En tercer lugar, quizás debieran predicar con el ejemplo y, si van en esa línea, trabajar para que sus conciudadanos reduzcan las enormes dosis de carne que consumen, entre otros canales, a través de las cadenas fast food; que dicho sea de paso, no son criticables, porque como todo, lo criticable es el abuso en su consumo.  

About Juan Quintana Cavanillas

Juan Quintana Cavanillas
Director y presentador del programa ‘La Trilla’ en Capital Radio, todos los sábados de 08.00 a 09.00 horas. Columnista desde hace más de 10 años en el Grupo Vocento. Director de comunicación y Asuntos Públicos en la farmacéutica Grünenthal.

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